Otoño: tus defensas necesitan un refuerzo

Otoño: tus defensas necesitan un refuerzo
Con la llegada del otoño cambian las temperaturas, disminuyen las horas de luz y nuestro organismo necesita adaptarse. Vitamina D, vitamina C, zinc, selenio, microbiota intestinal y determinados compuestos naturales participan en el funcionamiento de nuestras defensas. Descubre qué papel desempeñan y por qué una suplementación bien elegida puede ayudarnos a preparar el organismo para los meses de otoño e invierno.
ARTÍCULO
Llega el otoño. Cambian las temperaturas, disminuyen las horas de luz y volvemos a pasar más tiempo en espacios cerrados.
Y con estos cambios también pueden aparecer los primeros resfriados, mayor cansancio, falta de energía y esa sensación de que nuestras defensas necesitan un poco más de apoyo.
Pero cuidar el sistema inmunitario no significa esperar a encontrarnos mal para empezar a tomar algo.
La prevención empieza antes.
¿Por qué nuestras defensas pueden necesitar más apoyo?
El sistema inmunitario no trabaja de forma aislada. Su funcionamiento está relacionado con muchos factores: el estado nutricional, la microbiota intestinal, el descanso, el estrés, la actividad física y la disponibilidad de determinadas vitaminas y minerales.
Cuando alguno de estos factores se altera, nuestro organismo puede tener más dificultades para mantener una respuesta inmunitaria adecuada.
Por eso, cuidar las defensas significa mirar el organismo en conjunto.
El intestino también forma parte de tus defensas
El intestino no sirve solamente para digerir los alimentos.
En él existe una importante interacción entre la microbiota, la barrera intestinal y el sistema inmunitario. Una microbiota equilibrada contribuye al mantenimiento de esta barrera y participa en la regulación de la respuesta inmunitaria.
Por eso, cuando queremos cuidar nuestras defensas, también debemos prestar atención al intestino.
Vitaminas importantes para el sistema inmunitario
Vitamina D
La vitamina D participa en la regulación de la respuesta inmunitaria y en la actividad de diferentes células de defensa.
Durante el otoño y el invierno disminuye nuestra exposición solar, por lo que mantener unos niveles adecuados adquiere especial importancia.
Vitamina C
Es un potente antioxidante y participa en numerosas funciones de las células inmunitarias, incluidos los glóbulos blancos. También ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo.
No es simplemente “la vitamina de los resfriados”: cumple diferentes funciones necesarias para una respuesta inmunitaria normal.
Vitamina A
Tiene un papel especialmente importante en el mantenimiento de las mucosas.
Las mucosas respiratorias e intestinales forman parte de nuestras primeras barreras naturales frente a los microorganismos. Mantenerlas en buenas condiciones también forma parte de nuestras defensas.
Vitamina B6
Participa en numerosas reacciones bioquímicas del organismo y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Minerales que nuestras defensas necesitan
Zinc
Es fundamental para el desarrollo y funcionamiento de diferentes células inmunitarias, entre ellas los linfocitos.
Cuando existe una deficiencia de zinc, la capacidad de respuesta del sistema inmunitario puede verse afectada.
Selenio
Participa en los sistemas antioxidantes del organismo y ayuda a proteger nuestras células frente al daño oxidativo.
También interviene en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y en diferentes procesos de regulación celular.
Hierro
Habitualmente relacionamos el hierro únicamente con la anemia y el cansancio, pero también participa en el funcionamiento de las células inmunitarias.
En este caso es especialmente importante recordar que más no significa mejor. Tanto un déficit como un exceso pueden resultar perjudiciales, por lo que el hierro no debería suplementarse indiscriminadamente.
Probióticos: cuidar el intestino también es cuidar las defensas
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud.
Determinadas cepas probióticas pueden contribuir al equilibrio de la microbiota y favorecer una adecuada interacción entre el intestino y el sistema inmunitario.
Pero no todos los probióticos son iguales.
La cepa, la cantidad, el tiempo de utilización y las necesidades de cada persona importan.
Equinácea
La equinácea es una de las plantas tradicionalmente más utilizadas durante los meses de otoño e invierno.
Diferentes preparados de equinácea han sido estudiados por su posible influencia sobre determinadas infecciones respiratorias y la respuesta inmunitaria.
Sus efectos pueden variar dependiendo de la especie, el extracto y la preparación utilizada, por lo que no todos los productos de equinácea son equivalentes.
Ajo y alicina
Cuando el ajo se corta o se tritura se forman diferentes compuestos activos, entre ellos la alicina.
La alicina ha despertado interés por sus propiedades antimicrobianas y por su posible interacción con diferentes mecanismos relacionados con las defensas del organismo.
Es un buen ejemplo de cómo determinadas sustancias naturales contienen compuestos biológicamente activos.
Hongos medicinales y sistema inmunitario
Los hongos medicinales llevan mucho tiempo utilizándose en diferentes culturas y actualmente existe un creciente interés por algunos de sus componentes bioactivos.
Entre ellos destacan los beta-glucanos, polisacáridos que se investigan por su capacidad para interactuar con diferentes componentes del sistema inmunitario.
Reishi (Ganoderma lucidum)
Contiene beta-glucanos, triterpenos y otros compuestos bioactivos.
Se estudia principalmente por sus propiedades inmunomoduladoras y antioxidantes. Cuando hablamos de inmunomodulación no hablamos simplemente de “subir las defensas”, sino de influir sobre determinados mecanismos de regulación de la respuesta inmunitaria.
Shiitake (Lentinula edodes)
Contiene diferentes polisacáridos y beta-glucanos que han sido estudiados por su interacción con células relacionadas con la respuesta inmunitaria.
Maitake (Grifola frondosa)
Es otro hongo rico en beta-glucanos y polisacáridos bioactivos. Sus componentes también son objeto de investigación por su posible papel en la modulación de diferentes mecanismos inmunitarios.
¿Entonces hay que tomar todos estos suplementos?
No.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuantos más suplementos tomemos, mejores serán nuestras defensas.
Vitamina D, vitamina C, zinc, selenio, hierro, probióticos, equinácea, ajo o hongos medicinales cumplen funciones diferentes y no todas las personas necesitan lo mismo.
También hay que tener en cuenta las dosis, el tiempo de utilización, las posibles interacciones y la situación individual de cada persona.
Por eso, la suplementación debe tener un objetivo.
No se trata de llenar el organismo de cápsulas.
Se trata de identificar qué necesita y utilizar cada herramienta con sentido.
Prepara tu organismo antes de que llegue el problema
No tenemos que esperar a encontrarnos mal para empezar a cuidar nuestra salud.
El otoño puede ser un buen momento para prestar atención al estado de nuestras defensas, al intestino, al descanso, al estrés y a las necesidades nutricionales del organismo.
La prevención comienza precisamente ahí: cuidarnos cuando todavía nos encontramos bien.
En Saludnaturalia trabajamos desde una visión integral, valorando las necesidades individuales para establecer estrategias personalizadas de nutrición, hábitos y suplementación.
La verdadera salud se construye cada día.
Cuidamos tu salud.








